El grafeno releva al cromo en el curtido de pieles y triplica su resistencia

El calzado estaba angustiado. El culpable, el cromo. El proceso de curtido es clave en la fabricación de zapatos, marroquinería o ropa. Y es que es el responsable de proporcionar resistencia y durabilidad a las pieles. Desde el siglo pasado, esta técnica se ha asentado en el uso del cromo. ¿El problema? Es un elemento químico muy contaminante. La legislación europea ha restringido, hasta incluso prohibir en algunos países como Alemania, el uso de sales de cromo en la producción de pieles.

La industria lleva tiempo investigando y desarrollando productos químicos libres de cromo para este proceso de fabricación. Los resultados han sido válidos en cuanto a curtido, pero todos compartían un déficit común: se perdía resistencia. Así, las empresas estaban obligadas a sacrificar las propiedades mecánicas de la piel o el respeto al medio ambiente. La fabricante de productos químicos relacionados con la industria Koper Química, con sede en Elda (Alicante), ha encontrado la solución en el grafeno de su paisana Graphenano.

El grafeno vuelve a demostrar su genialidad en la industria. Sus características hacen único a este material, que presenta las mejores propiedades posibles: es fino, conductor, ligero, flexible y resistente. Formado por una sola capa de átomos de carbono dispuestos de forma hexagonal, logra resistencia 200 veces superior al acero. Y en esta cualidad es la que se apoya el producto patentado por Koper Química, que saldrá al mercado estas navidades.

La empresa ha desarrollado un aditivo reforzante de curtido con grafeno. Simplemente con introducir este producto en sus procesos de curtido, los fabricantes pueden multiplicar la resistencia de las pieles hasta límites insospechables. «El uso de aditivos vegetales implica el aumento de las pérdidas durante el proceso de producción porque el material se rompe o se desflora», explica José Antonio Martínez, vicepresidente de Graphenano, proveedora del grafeno para Koper Química.

Al sustituir el cromo por productos naturales, los fabricantes se han visto obligados a malgastar «entre un 20% y un 30%» de las pieles, que no han podido soportar el proceso de curtido. Con aditivos vegetales, la piel presenta una resistencia media de 10 o 15 kilos por centímetro cuadrado. Con el cromo, se alcanza una cifra de 30 km/cm2. ¿Con grafeno? Se rompe el límite de los medidores, en sentido literal. Y es que con el nuevo aditivo de Koper Química se logra una resistencia de la piel «de más de 100 k/cm2». «Sabemos que aún es mayor, pero las máquinas actuales están diseñadas para medir hasta 100», afirma Martínez.

El resultado es que la industria va a poder «ganar en resistencia con una cantidad mínima de grafeno». Si hasta ahora muchas empresas se veían obligadas a trasladar su fabricación a Sudamérica o África, ahora se les devuelve la posibilidad de recuperar este proceso en su país de origen. También se les abren nuevos mercados más exigentes y sensibilizados con el uso de aditivos naturales, como Alemania. Otra ventaja es que no tienen que realizar ninguna modificación en sus líneas de fabricación. «Se incorpora como aditivo reforzante en el curtido», indica Martínez.

La industria espera impaciente el lanzamiento del producto, que Koper Química prevé sacar al mercado antes del nuevo año. Las principales empresas del calzado en España ya se han puesto en contacto con ellos. También están en negociaciones con firmas alemanas de la automoción para su posible incorporación en el curtido de la tapicería. Adidas, por ejemplo, ya ha mostrado su entusiasmo para aplicar el aditivo en el proceso de fabricación de las pieles de los balones. «Están todos como locos», señala el vicepresidente de Graphenano.

Fuente: El Mundo Innovadores

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