El grafeno llega a la construcción para aumentar la resistencia del hormigón

¿El reinado del hormigón tiene los días contados? La nanotecnología y los materiales compuestos están dispuestos a desbancar a la estrella de la construcción. Graphenano Smart Materials trae una solución que permite reducir hasta un 30% el consumo de cemento. El causante de tal ahorro es el conocido como material de Dios, el grafeno. Tras triunfar con su pintura Graphenstone, que ya vende en 80 países, la empresa española presenta esta semana en la feria The Big 5 de Dubai el primer aditivo del mundo con tecnología de grafeno para hormigón y cemento.

El grafeno, que hizo ganadores a Andréy Gueim y a Konstantín Novosiólov en 2010 del Nobel de Física, está empezando ahora a ver sus aplicaciones en el mundo real. Graphenano, con sede en Yecla (Murcia), diseñó un método para producir este material a escala industrial. Su gran potencial reside en que transfiere sus increíbles características a los materiales donde se aplica. Y no podía ser menos en el sector de la construcción.

La elevada resistencia a la tracción y al desgaste del grafeno lo convierten en el «agregado ideal» para el hormigón y el cemento. El producto consigue mejorar todas las características que «afectan a la durabilidad de los hormigones y comprometen su buen comportamiento en el tiempo», señala el vicepresidente de Graphenano, José Antonio Martínez. Al mejorar factores tan importantes como la resistencia a la carbonatación, cloruros y sulfatos, el aditivo de grafeno logra que la vida útil del hormigón aumente notablemente. «Prácticamente se vuelve invulnerable ante posibles agresiones de agentes externos», destaca. «Si la vida útil de un edificio ahora es de 60 años, con nuestro producto puede durar 30 años más», agrega.

Esta característica se traduce directamente en una optimización de los recursos naturales y una reducción de emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera procedentes de la extracción, manipulación, producción y transporte de las materias primas. Y es que, según la empresa, su producto reduce hasta un 30% la demanda de cemento para un mismo uso y resistencia.

El grafeno también aumenta la flexibilidad del material final, en este caso, del hormigón o cemento. «La presencia de grietas y fisuras durante su vida útil, merma las capacidades mecánicas de las estructuras», comenta Martínez. El aditivo nanotecnológico se convierte en un elemento de refuerzo estructural, ya que «aumenta la flexibilidad del hormigón un 45%». En aplicaciones reales, esta característica mejora el comportamiento de las estructuras ante movimientos sísmicos.

Pero el aditivo no sólo está indicado para edificios, se puede aplicar a todo tipo de construcciones como puentes, diques, túneles, plantas industriales o puertos. Es especialmente útil para estructuras marítimas donde «el hormigón sufre constantemente las agresiones de los sulfatos y cloruros». El problema es mayor si el material se encuentra sumergido bajo el agua durante largos periodos de tiempo. El grafeno en estos casos actúa como una súper capa impermeable para la construcción. Una función que también resuelve los problemas de hielo y deshielo de las construcciones en zonas frías.

El aditivo de Graphenano Smart Materials está formulado en base líquida, así que permite mantener el color del hormigón y del cemento «intacto». Además, no interfiere en el proceso constructivo tradicional porque sus usuarios sólo tienen que incorporarlo a la mezcla del hormigón, evitando así tener que adquirir nueva maquinaria o conocimientos técnicos.

Fuente: El Mundo

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